Spaghetti Western: una experiencia surreal


Siempre hago lo mismo. Me olvido de llevar cosas para escribir y  tengo que sacar el teléfono para que le sirva de soporte a mi frágil memoria. Ayer intenté ir registrando lo que pasaba en mi block de notas virtual. Pero no duré mucho.

Después de una intro donde se abrió el portal, literalmente, me di cuenta que no tenía sentido anotar nada. Mi memoria no se iba a olvidar muy fácilmente lo que estaba sintiendo.

Crónica de un sueño

Apenas entramos había 3 chicos en el escenario, lo hermanos Seufferheld. Creo que ahí empezó toda una secuencia medio hipnótica. Un citar acompañado de percusiones y vientos, sublime. Fue un inicio mistiquillo hermoso, y creo que así se debe sentir la apertura de un portal.

Con Susurro, primer tema del toque, las voces de Fran y Ro nos despertaron y de ahí en más fue todo piel de gallina y hermosas sensaciones. Con pausas oníricas, en las dejaba que la música me lleve, que todo fluya e incluso que me destruya. Fue, en serio, una experiencia única. Los vientos de la mano de la genia de Eugenia Moreno impulsaron el vuelo.

Dos momentos épicos para mi, más allá de la genialdad que fue todo el toque, fueron:

la batalla de baterías, después de Trotamundos, donde Nahuel “Chino” Lim (baterista de Spaghetti) y Leandro Pascual (invitado por la banda) nos volaron la cabeza. Estabamos todxs involucradísimxs. Cada pedal que golpeaba en el tambor era un sacudón en nuestra cabeza, cabezas de cuerpos que vibraban como sus platillos.

Otro fue cuando  Ana Jezowoicz (La Ola de Hokusai) subió al escenario con su guitarra y la descoció. Alta potencia, que nos trasmitió a todxs.

El cierre también fue bastante épico. Estuvo a cargo de un grupo de chicas que hicieron intervenciones en el show, al principio, en el medio y al final. En la última parte el mensaje llegó claro.  “Estamos despiertas, nos quieren dormidas” lo cantaba Francisca Figueroa, lo coreaba Rocío Barboza, lo decían las chicas de la performance y lo gritaban nuestros ojos.

Creo que Spaghetti hace brujerías, y no lo digo porque en varias oportunidades quise llorar – eso no  es raro- lo afirmo porque se sentía la vibración de una energía mágica. Por 1 hora estuvimos todxs en la misma. Envueltos en un toque surreal.

Pienso y reflexiono que estar despiertxs es a veces entrar en un sueño profundo donde dejamos que hable nuestro inconsciente y nuestras sensaciones más primitivas. Ahí es donde podemos conectar con quien realmente somos para que cuando nos “despertemos” estemos más despiertos que nunca.

Ph: El groso de Valentín Alsina

 

GRACIAS POR EL VIAJE a Spaghetti que son: Francisca Figueroa (voz),  Rocío Barboza (voz y coros), Tomás Lazzaro (Guitarra), Ricardo “Tapa” Quirós (bajo), Quito Pithod (teclado) y Nahuel “Chino” Lim (batería)

Y a quienes estuvieron como invitadxs:

– Percusión –

Joaco Reginato

Nacho Scarafia

Luca Scafati (Lamoladora)

Sebastián Seufferheld

Leandro Pascual

– Vientos –

Fugy Altavilla (Brassass)

Agustina Romano (La Skandalosa Tripulación)

Gonzalo Gimenez (El Gordo Cañón y la Poxiband)

Natanael Sanchez

Eugenia Moreno

Javi Seufferheld

– Bajo –

Fede Alma

– Guitarra –

Ana Jezowoicz (La Ola de Hokusai)

 

– Piano –

Juan Olguin

 

– Coros –

Vera de Venus

 

– Citar –

Jona Seufferheld

 

 

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