¿Y vos qué esperás para ir?


Ayer fue la tercera función de Impros Mínimas. Ayer terminé de leer el Principito. Ayer el elenco de la Tostadora la rompió. Ayer lloré. Mucho.

 

Historias de otras historias.

Como el zorro que sería dichoso a las 3 de saber que a las 4 vería al principito, así me siento yo cuando es viernes. Sólo sé que voy a ver algo que me gusta, lo que pasa después es siempre diferente.

Este viernes lxs chicxs de la Tostadora Teatro se hicieron cargo del escenario, transformándolo en un museo y más tarde en un call center, y de nuestras emociones, transportándonos del drama a la comedia, del silencio a la risa.

Para dar comienzo a la función se cuentan 6 historias, reales, que serán el puntapié para improvisar cada escena. En esta función todos los relatos aparecieron en la obra, de una u otra forma. Es perfecto que la vida de otras personas, las cuales quizás no conocemos, llegue a nosotros y nos enseñe algo. Siento que es un especie de conexión que se crea entre quien lo vivió, quien lo cuenta y quien lo ve.

Pensé en esto cuando, luego de que cada uno contara “su” historia, los escuché a todos lanzando frases al aire, sin escucharse (ni entre ellos ni a ellos mismos). Entonces me dije: Así somos las personas, inmersas en nuestro mundo hablando, sin saber de dónde sale ni hacia donde va. Pero esos desencuentros diarios se diluyen en la sala del fondo de Juan B. Poco bar. Allí estamos todos conectados.

Filosofía improvisada

¿Por qué si sabemos que nos merecemos algo mejor nos quedamos donde no lo vamos a conseguir? ¿Por qué dejamos que la vida diaria nos separe de lo que realmente deseamos? ¿Por qué matamos, postergamos u olvidamos nuestros sueños? ¿Por qué les exigimos a las personas que nos den lo que no tienen, no pueden o no quieren dar?

Esas fueron algunas de las preguntas que dispararon las actrices y los actores, sin saber a qué corazón llegarían, cómo o por qué. Cada historia, cada pregunta movilizó, despertó y generó algo, lo cual creo que es una de las funciones más importantes y fundamentales del arte.

Impros mínimas tiene la capacidad de sembrar incertidumbre (al no darte las conclusiones, las respuestas, el chiste fácil), de hacerte reír hasta llorar o viceversa, de inspirarte (para mirar la vida – o la muerte – de otra manera) y sobretodo te hacen pensar. Gracias por todo eso a quienes forman parte de la Tostadora Teatro y a la talentosa Lila Medina, invitada especial de la función de ayer.

El calor de un rayo de sol en invierno, un vino con amigos, escuchar tu canción favorita en la radio son cosas tan lindas como ver Impros Mínimas.
Gracias a Vero Calderón, Agus Terranova, Eze Galdame, Gonza Merino, Nato Esteller, Joaquín Labanca, Seba Luna y Lucas Queno, y vayan por más.

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